Mitos y Realidades de la Lumbricultura
La lumbricultura es una práctica que desde sus inicio en Venezuela, aproximadamente en 1990, ha estado llena de una gran cantidad de “Mitos”, que por repetirse una y otra vez, los lumbricultores o personas interesadas se los creen, trayendo como consecuencia que se pierda eficiencia en el manejo productivo de las lombrices.
Hernández et al., bajo la luz de dieciséis años de trabajos de investigación, le han permitido presentar estas realidades frente a los siguientes mitos:
Mito: Lombricultura.
Aunque es la forma más frecuente y erróneamente usada, cuando se compone una palabra (lombriz + cultura), se debe utilizar la raíz del latín, y esta es lumbris, por lo tanto la palabra correcta es lumbricultura. En el diccionario de la Real Academia Española no aparece la palabra “lombricultura”, la palabra lumbricultura es definida como: Cría de lombrices.
Mito: El nombre común de la lombriz es “Lombriz Roja Californiana”.
Bajo ese nombre existe un listado de características biológicas, o “mitos”, que no se cumplen, por lo tanto lo correcto es llamarla Lombriz Roja.
Mito: Cuando nace la lombriz mide 1 mm, a la semana 7 mm y cuando es adulta 5 cm.
El tamaño observado al nacer es de 1,6 cm, y en estado adulto puede llegar a medir 12 cm. (Eisenia spp).
Mito: La lombriz tiene un ciclo de vida de 16 años.
No se ha logrado observar individuos mayores de 18 meses, lombrices aisladas que se les ha hecho un seguimiento desde su nacimiento han desaparecido sin motivo aparente antes del año.
Mito: Estas lombrices son muy prolíferas porque colocan una cápsula por semana.
Es cierto que son prolíferas, pero bajo condiciones óptimas pueden llegar a colocar hasta más de 1 cápsula por día, es decir que en una semana se pueden contabilizar más de siete capsulas por lombriz. Es importante aclarar que este potencial biológico sólo se observa cuando las lombrices se encuentra en densidades muy bajas.
Mito: Una cápsula contiene entre 2 y 21 lombrices.
Bajo las condiciones de estudio nunca se han observado más de cuatro lombricitas, el promedio medido es de 2,5 lombrices/cápsula.
Mito: La lombriz se hace adulta a los tres meses.
El tiempo va ha depender de la calidad del alimento, si este es óptimo se pueden observar lombrices adulta a los 30 días, el promedio observado es de 45 días.
Mito: La tasa de multiplicación de la población es el doble a los tres meses.
La tasa de multiplicación está directamente relacionada a la densidad de población, a bajas densidades, ésta puede llegar a ser hasta diez veces en dos meses.
Mito: Utilizar tablas matemáticas para pronosticar el crecimiento de población de las lombrices.
La dinámica poblacional va a depender de varios factores, entre los que resaltan calidad del alimento y densidad de lombrices, como estos no son factores constantes y por el contrario están variando continuamente, el utilizar estas tablas para pronosticar las futuras poblaciones es un craso error.
Mito: La lombriz roja tolera altas densidades, por lo tanto, la densidad óptima es de 40.000 lombrices.m-2
Biológicamente toda especie es afectada por la densidad de población, la biomasa y capacidad de reproducción disminuyen a altas densidades. Se observó que con sólo 4000 lombrices.m-2 ellas mostraron perdida de peso y disminución en la colocación de cápsulas.
Mito: El vermicompost es tan bueno que puede usarse hasta el 100% en la mezcla.
Cierto que es un abono orgánico de inmejorables condiciones, pero al 100% ocasiona problemas de crecimiento al cultivo por la alta concentración de nutrientes, sobre todo si a este no se le ha extraído los nutrimentos en la obtención de “humus líquido”, en evaluaciones realizadas han demostrado que las dosis deben estar por debajo del 25%.
Mito: En relación a la granulometría, vermicompost fino es recomendado para las hortalizas y el grueso para los frutales.
Se ha demostrado que si el vermicompost no tiene impureza, lo mejor es no cernirlo, pues así este contiene varios tamaños de grano, para una hortaliza como el cebollín el mejor comportamiento se observo con vermicompost sin cernir y vermicompost grueso, rechazando así el mito que el vermicompost fino era el recomendado.
La forma tradicional en que el productor obtiene el “humus líquido”, es a través del lavado de los canteros con el agua del riego, en esta extracción líquida sólo existen nutrientes en solución, de allí las bondades de este “abono foliar”. Los ácidos húmicos no son hidrosolubles, por lo tanto bajo esta forma de obtención no se obtienen los ácidos húmicos del vermicompost, es por ello que llamar a este abono líquido: “humus líquido” es un error. Una forma de denominarle sería “Extracto líquido de vermicompost”
Cada lumbricultor debe construirse su propia realidad, mas todo sistema de producción necesita asirse en bases sólidas para que pueda crecer y establecerse.
Si se quiere llegar a tener producciones eficientes de vermicompost y biomasa de lombriz es deseable que el lumbricultor tenga cualidades como: imaginación, buena observación, deducción, meticulosidad, competencia, entusiasmo y persistencia, para no tomar esta actividad como un pasatiempo pasajero, pues aunque esta práctica no es una panacea, sí es una herramienta muy poderosa para aumentar la calidad de los abonos orgánicos, ya que si se manejan adecuadamente en espacio y tiempo permiten obtener los beneficios económicos y ambientales que le ofrece la lumbricultura (Hernández, 2006).